Los servicios de ancho métrico enlazan villas costeras donde puedes trazar travesías suaves entre dos paradas consecutivas. Revisa frecuencias, pues algunos tramos son espaciados. Un día típico incluye paseo por paseos marítimos, un bocadillo de bonito, bancos mirando al oleaje y, tal vez, una ermita colgada de la roca. El tiempo parece expandirse cuando el tren vuelve a asomar.
Euskotren te acerca a Mundaka y Bermeo, puerta de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai. Combina paseos costeros con observación de aves en marea baja y cafés junto a los puertos. Señalización clara, desniveles moderados y transporte frecuente permiten ajustes sobre la marcha. Un amanecer brumoso entre marismas, con garcetas en vuelo, compensa cualquier madrugón y se recuerda semanas enteras.
El TRAM te deja cerca de Altea y L’Alfàs del Pi, desde donde parte el sendero al Faro del Albir, accesible y panorámico. Lleva agua y protección solar, porque el brillo mediterráneo engaña en primavera. Si te apetece más, continúa hacia calas tranquilas y vuelve al tranvía con la brisa como souvenir. Un helado frente al puerto cierra el día con dulce sencillez.
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